martes, junio 09, 2015

La lucha por la vida



Hace poco leía la noticia que el famoso físico Stephen Hawking planteaba la posibilidad de un suicidio asistido y gracias a esto el debate acerca de la eutanasia saltó a la mesa de nuevo. Quizá sería fácil hablar sobre el tema y cómo esto puede influirme o alterar a un entorno cercano. Pero me gustaría tratar otro punto de vista que no se tiene tan en cuenta. Se habla mucho de las personas que pierden la esperanza por la vida, que quieren huir de un mundo cada vez más acabado y corrupto (discutible, no creo que el planeta tenga nada que ver en esto), pero apenas se habla de las personas que a pesar de sus circunstancias le echan arrojo y siguen luchando por vivir una vida plena. Personas como el famoso científico cuya situación podría ser el motivo para muchos de tirar la toalla pero cuya capacidad mental nos ha dado un ejemplo de vida a todos.
            Y no es este el único caso que se puede destacar. Sin irnos más lejos en España tenemos ejemplos de superación de la misma índole. Hace poco tuve la oportunidad de asistir a unas charlas donde el guionista Javier Olivares hablaba de su difunto hermano, y de cómo trabajó hasta el final en algo que creía y le gustaba. En palabras del guionista, su hermano escribía guiones parpadeando ya que padecía de ELA. Otro caso que quizá a cualquier otro le habría permitido abandonar, dejar todo lo referente al trabajo y dedicarse a vivir la vida mientras luchaba contra su enfermedad, pero no fue así.
            Esto me hace reflexionar acerca de la otra parte de las personas que sufren algún tipo de discapacidad física que les haga pensar el suicidarse. Personas que a pesar de tener un panorama desalentador, echaron los restos y siguieron adelante contra viento y marea. Quizá algunas personas se pregunten de donde puede provenir esa fuerza, esa energía por no dejarlo todo y dejar de sufrir. Desde mi punto de vista el mayor problema está en la cabeza de cada uno. Personas con menos no han aguantado la presión mientras que otras solo inspiran a los más débiles para seguir luchando. Una buena cabeza para controlar esos sentimientos negativos y ver todos los puntos posibles es muy importante para no perder la esperanza en casos semejantes. Morir, vamos a morir todos. Si puedes aprovechar para seguir aportando con tu experiencia y punto de vista, ¿por qué adelantar acontecimientos?
            En mi opinión creo que se hace poca prensa acerca de estos casos que parecen ser minoría en una sociedad más dispuesta a dejar pasar las cosas que a afrontarlas. No nos engañemos, cualquiera de nosotros al que se nos plantee un panorama semejante dudaríamos, como poco, en cualquier posibilidad que se nos planteara. Y más teniendo en cuenta el sufrimiento físico y mental que puede traer una enfermedad semejante. Si se me pregunta por mi experiencia debo decir que soy demasiado cabezota y no quiero que la muerte se salga con la suya una vez más. Este pensamiento de rebeldía ha sido muchas veces un motivo importante para seguir adelante cuando la esperanza o la ilusión se apartaban de mi lado.  Me gusta luchar por causas imposibles porque a veces, esas causas consiguen salir adelante y triunfar donde todo el mundo veía en ellas una causa perdida. A veces la muerte no se sale con la suya. Pero incluso si consigue salirse con la suya, ¿por qué no hacerla rabiar y esperar un poco? A fin de cuentas, ella puede esperar.

Ya llega el verano

Y con ello querido lector, más actualizaciones, más proyectos y más cosas para hacer. La verdad es que este último cuatrimestre en la universidad he tenido mucho lio además de que mi situación personal también ha sido un tanto... ajetreada. Pero aún así hay esperanza. Pronto comenzaré a traer más contenido al blog, a la par de anunciar oficialmente que ando trabajando en una novela de ficción. Para más detalles... esperar a la próxima actualización.

viernes, mayo 08, 2015

Inquisición en la era de los dragones



La verdad es que quería iniciar esta sección con algo lo suficientemente épico y relevante como para que mereciera la pena iniciar esta sección. Y creo que al final lo he encontrado. Algo que merezca la pena encabezar la lista de la sección crítica de mi blog. Hablo del videojuego “Dragon Age: Inquisition”.
Antes de nada, querido lector, debo advertirte que se hablará del juego y de la saga en profundidad. O al menos en la profundidad que mi experiencia y el formato blog nos permiten. En otras palabras, esto es una advertencia de Spoilers, así que date por avisado.
Si estás leyendo esto es que o te dan igual los spoilers, o no sabes lo que son o te has pasado los  juegos. Sea como fuere, bienvenido. Aunque la tarea que se pone por delante es complicada, pues se puede abarcar mucho y tampoco es cuestión de hacer un artículo de opinión. Mi idea con esto es dar un par de pinceladas brevemente sobre el juego, y si alguien quiere añadir algo, o debatir para eso están los comentarios del blog.
La saga del Dragon Age comienza allá en el año 2009 siendo la sucesora espiritual de otro gran juego de rol: Baldur´s Gate. Aunque la compañía de ambos juegos, Bioware, creó los NeverWinter Nigth´s que guardaban parecido y relevancia con el juego anteriormente mencionado parece ser que no le dieron la categorización que se merecían. A mi juicio, otro gran juego que extrapola de buena forma los juegos de rol de mesa de Dungeons and Dragons. A pesar de todo y volviendo al juego que nos ocupa, el Dragon Age no es parte de un escenario de D&D ni semejante, sino que es un mundo propio y aparte en el que nos sumergimos de lleno gracias a la acción y el guion del juego como ya pasó 2 años antes con el Mass Efect. Por una serie de circunstancias, nos vemos ingresando en la orden de guerreros consagrados a parar las invasiones de los engendros tenebrosos. Y ahí empieza todo. Para intentar evitar no destripar todos los juegos, diré que las tramas políticas, religiosas, con la amenaza real de la invasión de los engendros, hacen que el juego te arrastre más y más hacia la historia, casi sin importar demasiado las casualidades que te llevan a conocer a ciertos personajes, a profundizar en la historia del mundo o a plantearte un por qué a mí.
Si bien es cierto que comparte muchas similitudes con su mentor futurista, Dragon Age se diferencia del Mass Effect por ser más rol puro, con una toma de decisiones en la creación de tu personaje que recuerdan más a esos juegos de tableros de los que hablábamos antes. Mucho más comercial, sin duda, ya que el abanico de posibilidades es sin duda, reducido en comparación con lo que podía ser un Neverwinter. Por otra parte, el tratamiento de los personajes es igual de completo que en Mass Effect, ya que cada uno de los compañeros que pueden ayudarte a hacer frente a la ruina de los engendros tenebrosos, también te da pinceladas sobre regiones del mundo, su cultura, la forma de pensar de los personajes y muchas veces debes luchar para que las pasiones o traiciones no salpiquen tu propósito final.
En la segunda entrega de la saga Dragon Age, nos encontramos con una historia extrañamente diferente a la del primer juego, pero con su repercusión parecida. En este caso encarnamos al primogénito de una familia que huye de aquello que tu luchas en el primer juego. Y mientras tu “otro” yo se desloma solucionando los problemas, tu nuevo protagonista prospera en una nueva ciudad, en otro continente descubriendo poco a poco los entramados y el funcionamiento de la nueva ciudad. Y en mitad de un juego que empiezas a comprender donde la gente sospecha de ti por hacerte famoso en una ciudad extranjera, se desata el desencadenante. Un desencadenante que te obliga a tomar partido por un bando u otro. Como defensor de una de las creencias religiosas, o a favor del grupo de la gente practicante de la magia.
Y años después comienza la tercera entrega. Años después tanto en el juego, como en la vida real ya que el Dragon Age: Inquisition sale a finales del 2014. En este juego, al menos, el follón te lo comes al principio del juego y no casi al final como pasaba en el dos. Tras los acontecimientos de ambos juegos, varios representantes de unos y otros bandos se reúnen para hablar de la tenue paz que se mantiene. Entonces todo vuela por los aires y resulta que tú eres el único superviviente y encima, tienes amnesia. Maravillosa forma de empezar de nuevo. Para poner orden al creciente caos y malestar que se genera, un pequeño grupo reducido de personas, algunos personajes de otros juegos anteriores, se crea la inquisición. Exacto mi querido lector, de ahí viene el nombre del juego. La inquisición tendrá que hacer frente a los problemas que han surgido de la explosión, las muertes y las tramas que llevaron a que todo volara por los verdes aires.
Personalmente, de los tres juegos creo que Inquisition es el mejor de los tres. Por su historia, sus tramas, y el mundo abierto que se incorpora a esta entrega que hacen alargar la experiencia de juego en un montón de horas. Lo que es de agradecer, ya que parece que tenemos que acostumbrarnos con pagar una barbaridad de dinero por un juego y pasárnoslo a las 8 horas sin posibilidad muchas veces de una reutilización. Cada sub-trama que puedes tratar antes que la historia principal, repercute en el mundo de una forma u otra. Varric y el lirio rojo, puede ser un ejemplo de esto. El apartado técnico es alto, pero se podría mejorar. Algunas texturas o comportamientos de la IA aún podrían mejorarse mucho, pero en comparación con los juegos anteriores son bastante buenos. También es cierto que no he podido tirarlo al 100% de sus capacidades así que si hay alguien que esté en contra de mis palabras, espero que me disculpe. La historia, como siempre, buena. Cierto es que hay algunas cosas que aparecen de forma demasiado gratuita, o son poco creíbles. El enfrentamiento final con la fortaleza voladora, el desgarro de la fortaleza de los guardias grises o incluso las avalanchas que se provocan para parar al ejército que te “sorprende” en el primer ataque son algunas cosas que te hacen quedarte con cara de bobo. No obstante, la grandilocuencia de dichos acontecimientos y su encaje en la historia principal hace que se “disculpen” un poco esas cosas. La mayoría de personajes también tienen su pasado y su profundidad. Algunos es cierto que los conoces en otras entregas y son cosas meta-narrativas algo con lo que supongo que juegan también un poco con ello. Si no… ¿Qué sentido tendría traer personajes pasados tantos años a lugares del mundo tan diferentes?
Con todo deja una buena sensación el acabado. También es cierto que la forma en la que acaba no sólo deja abierta la puerta a una cuarta entrega, sino que también deja entrever el tamaño del enemigo al que te enfrentas y la escalada de poder brutal a la que deberás afrontar. No obstante es peligroso jugar a tan alto niveles, pues las cosas se pueden descontrolar un poco. A mi parecer. Pero… no quiero aventurarme a posibles tramas de dioses y poderes divinos.

miércoles, abril 08, 2015

Idolos de madera y marmol



            Con motivo de estas fechas tan señaladas dentro del calendario cristiano me ha surgido esta reflexión. Y es que en verdad el panorama mundial con respecto a las religiones es cuanto menos peliagudo.  Es probable que hable desde mi ignorancia ya que personalmente sigo mis propias creencias, las cuales, no se basan en ningún tipo de creencia ya establecida como podría ser es islamismo, el cristianismo, u otra de las religiones mayoritarias, pero me parece importante llamar la atención sobre ello.
            Desde hace unos años, llevamos sufriendo los extremismos en muchos sectores de la sociedad humana, y la religión no se queda atrás. Ahora Europa, y el mundo en general, está preocupado con la radicalización cada vez más creciente de la religión musulmana y con razón, pues el horizonte que se nos presenta es cuanto menos desalentador: violaciones de los derechos humanos, torturas y barbaries en nombre de un dios, robo del terreno ajeno, destrucción de patrimonio de la humanidad... Lo último es irrumpir en lugares públicos donde se imparte conocimiento para asesinar a sangre fría a la gente que no profesa sus mismas creencias. ¿No es acaso indignante y escalofriante?
            El ser humano es el único animal que tiene la capacidad de aprender de sus errores, o al menos, de los errores que otras generaciones cometieron antes que ellos. Sólo este ser vivo es capaz de almacenar en su haber el conocimiento suficiente para intentar evitar este tipo de inconvenientes pero aun así, sigue cometiéndolas. Si las moscas pudieran aprender que hay una planta que las devora, ¿no creéis que la planta hubiera dejado de atrapar moscas? Y es que el cristianismo hace ya muchos años, enarboló bajo su causa verdaderas barbaridades que a día de hoy se podrían considerar crímenes contra los derechos humanos. ¿No debería ser un motivo más que suficiente para evitar caer en los mismos errores? Si los extremismos tuvieran dos dedos de frente, evitarían incurrir en errores que sus “rivales” morales harían. Pero no sólo en la religión se cometen los mismos errores. Las ideologías también nos demostraron el siglo pasado como se pueden repetir las mismas, perdonar la expresión, mierdas tanto en un bando, como en otro.
            Y es que está claro que no se puede aferrar uno a ídolos o figuras cuya existencia depende exclusivamente de un acto de fe. Pues hay cosas que merecen más esa fe, que la existencia de lo dudable. No nos damos cuenta que hoy en día es el ser humano quien necesita esa fe. Creer en sí mismos, en que podremos sortear y evadir todos los problemas que se nos pongan por delante. ¿Acaso estamos tan ciegos que dirigimos nuestras esperanzas fuera de la fuente de los problemas? ¿No somos capaces de ver que también somos la clave de las soluciones? Sí la raza humana, como especie, creyera más unos en otros. Si hubiera la mitad de respeto que hay por las personas, como lo hay por los ídolos de madera y mármol a los cuales se adoran. Si tuviéramos un poco más de conciencia grupal y no tanto individual, otro gallo cantaría.
            Nos hemos visto envueltos en un punto casi de no retorno. De sospechar que el prójimo nos dañará, nos usará y nos utilizará. Nos hemos vuelto huraños, individualistas. Hemos desatado nuestra vertiente más egoísta y somos capaces de entrar y arrebatar la vida a personas por puro placer. Por antojo, por diferencia de opiniones o incluso por aquello que falsamente algunos denominan amor. Nos volvemos más salvajes, pero no más animales. El león caza solo para saciar su hambre. Una vez saciada, puede beber agua de la misma charca que una gacela sin intentar matarla. En cambio el apetito del ser humano parece ser insaciable. No se roba, o se mata para cubrir ninguna necesidad. Se hace por satisfacer un apetito que es irrefrenable: el de la ambición.
            Cuánto bien haría un poco de confianza, de respeto, y de fe a la humanidad como se puede tener a la escultura de un profeta, a la talla de una virgen o la representación escrita de las palabras de un ser superior. Cada día, gente carente de fe pasa en nuestro lado, esperando impaciente que alguien le del rayo de esperanza que necesita para salir de su mierda personal. Un poco de confianza, de respeto o de fe, para demostrar la valía de cada uno, pues todos podemos ser buenos en algo, para algo o para alguien. Nos infravaloramos, anteponiendo mitificaciones de existencias transensoriales cuando a nuestro lado, nosotros mismos gritamos en silencio en busca de un poco de luz en la oscuridad de nuestros días. Hacer la prueba, abriros un poco a esa persona que ha estado ahí durante un tiempo, pero a la cual has estado ignorando, infravalorando o desconfiando de ella. Ser valientes y apostar por uno de los nuestros. Quién sabe. Quizá lleguéis a sorprenderos para bien, y descubráis el verdadero significado de la fe.

miércoles, marzo 25, 2015

Las tierras del señor del sueño

"Todo empezó en la tierra de los sueños, donde todos los hombres van, pero no todos son capaces de volver."

Y tras esta entrada tan misteriosa, es hora de inaugurar una de las secciones que anunciamos con anterioridad: "El legado de Morfeo". Quizá alguno de vosotros no sepais que desde pequeño, tengo la capacidad de recordar con bastante claridad la mayoría de sueños que tengo a lo largo de la noche. Y no solo eso, si no que además, aprendí a manejarlos y transformarlos a mi voluntad.

Esta sección está dedicado al mundo onírico, al análisis de los sueños y a ayudaros a todos a caminar por las tierras donde todos vamos, pero que no muchos recuerdan haber estado. Y que no todos son capaces de volver, pues los sueños y la muerte, estan bastante ligados. En general, el mundo onírico con las otras facetas del mundo.

Aunque esto suene un poco a cuento chino, decir a mis lectores que hablo desde un punto completamente subjetivo. Esta es mi experiencia y mi forma de ver en parte el mundo. No hay nada constrastado científicamente, ni pruebas reales de que las interpretaciones sean ciertas o no. A pesar de todo, parece que mis indagaciones no estan demasiado lejos de lo que podría ser una verdad irrefutable. En psicología mis métodos se podrían denominar como de auto-hipnosis mientras que en las ciencias isotéricas esto está más cerca de la brujería nahual y el chamanismo.

Sea como fuere, aquí inauguramos una nueva sección. Abierta a que en los comentarios pidáis el análisis de vuestros sueños, o bien, para comentaros mi experiencia y los pasos que sigo para mantener el estado de consciencia dentro del subconsciente. Espero que os guste.

lunes, marzo 16, 2015

Nuevas secciones en el blog

Sé que en  verdad si se habla de secciones es complicado, puesto que esto es un blog muy simple y sencillo, sobre literatura, escritos y pensamientos. ¿Acaso se puede realmente hacer secciones dentro de esta categoría? Pero... ¿no tenemos una herramienta maravillosa para hacer eso mismo con otro nombre? A fin de cuentas... ¿no etiquetamos casi todo?

Y es que vengo a anunciar dos nuevas etiquetas para el blog. En estos años de atrás esto no ha sido una novedad digna de mención, pero creo que justamente por eso, las cosas deberían cambiar. Ha habido algunos años en los que a los lectores os he prometido ciertas cosas que no he podido llegar a cumplir, o las he retrasado hasta el día de mañana (por poner una fecha aún por determinar). Y como dije este año, basta ya de decir y prometer cosas que puede que no pueda llegar a cumplir, puesto que no soy de la clase de persona que no cumple lo que dice. Y desde luego, no me gusta que haya circunstancias que me lleven a esa situación. Por lo que... desde ya mismo anuncio las etiquetas "El legado de Morfeo" y "Crítica" que podréis descubrir en dentro de no mucho.

Hasta entonces os dejo con el gusanillo. Leer mucho y hasta dentro de poco.

sábado, febrero 28, 2015

Cobardía Social


            Muchas veces volvemos la vista atrás y miramos por todo lo que hemos pasado, todo lo que hemos vivido. Experiencias, dificultades, éxitos, fracasos y decepciones. Se podría decir que cada uno de nosotros somos todo aquello que hemos vivido, sufrido y amado en nuestras propias carnes. Pero... ¿es esto cierto? ¿Cuánto de lo que llamamos nuestra experiencia propia es de forma indudable nuestra?
            Aunque a muchos les pese, somos seres sociables. Quizá demasiado sociables, y tendemos a personalizar y encarnar lo que se podría denominar como experiencias ajenas. Puede que nosotros no hayamos sufrido un cáncer, o una enfermedad tan terrible como esa por nosotros mismos, pero seguramente conocemos a personas que sí. Nosotros, con suerte, no hemos vivido guerras, hambre, miserias o penurias, pero con toda seguridad alguien en nuestro entorno ha pasado por una situación parecida. ¿Por qué entonces tendemos a afrontar todas esas cosas como propias? Damos consejos como si hubiéramos afrontado, perdido o ganado todas esas batallas que hemos vivido como meros espectadores. Como entes sociales mezclamos nuestra propia realidad con el entorno. Nos confundimos, camuflamos, mimetizamos y sintetizamos todo aquello que  apreciamos o empatizamos de tal forma que nos llega a confundir nuestra percepción. ¿Pero hasta dónde llegamos en nuestra locura de experiencias colectivas?
            Llegamos muy lejos, demasiado lejos. Pues no sólo se nos mezcla en nuestras vidas las ajenas, si no las vidas que no existen. No, no me he vuelto loco querido lector. La ficción, la fantasía y nuestras propias ensoñaciones tienen mucho que ver con este proceso. ¿O es que acaso te volverías loco ante situaciones irreales como un apocalipsis zombi, o el ataque de una raza alienígena? Piensa en tu forma de actuar en una situación de riesgo como esa y piensa de qué forma actuarías si no dispusieras de toda la información que la narración actual te ha brindado. Y ya no sólo en casos improbables como esos. Piensa en situaciones cotidianas, de series o películas más cercanas a la realidad. ¿Perderías el norte de la misma forma que lo perdería alguien que no tuviera ese bagaje cultural? Y querido lector, estoy seguro que no has experimentado ninguna de las vivencias que pasan en tus series, videojuegos o libros favoritos. O al menos en una buena parte de ellos. Pero... ahí está, la experiencia. Una idea de cómo adaptarías tus acciones a una situación completamente fuera de lugar.
            ¿Te atreves ahora a decirme que somos nuestras propias experiencias? No, de hecho, casi nadie se atreve a mirar sólo en su propio interior, en sus propias experiencias. Suelen ser tan pocas y tan desagradables que las obviamos, fomentando aún más nuestra necesidad de saber y conocer las experiencias, reales o no, de otros. Y es así como en este país, por ejemplo, los programas de televisión que más se ven son sobre cotilleos. Sobre la vida de los otros. Es así como en época de crisis, el cine o la literatura han aumentado sus ventas. Nos escudamos ante otras realidades muy diferentes a la nuestra para no encarar las cosas con nuestra ínfima experiencia, pues a veces, no es suficiente.
            ¿Cuándo nos hemos vuelto tan cobardes? ¿Desde qué época de nuestro pasado reciente hemos decidido escudarnos en la que nos rodea para solucionar los problemas? Somos unos cobardes sociales. Si algo nos ha enseñado la botánica es que los problemas han de solucionarse de raíz. Y me atrevo a decir que más de un 85% de nuestros problemas tienen una raíz en nosotros mismo. Pero aún así seguimos buscando esa narración que nos evada, que nos haga sentirnos identificados. ¿Por qué? ¿Acaso es más fácil mirar en la lejanía que las cosas que tenemos cerca?
             Yo hace tiempo decidí dejar de ser un cobarde. Me supero cada día un poco. Es cierto, soy un buen contrincante y a veces, en ocasiones, no puedo conmigo mismo. Pero... aquí sigo, de píe ante el campo de niebla que es la vida. Puedes elegir el camino, pero jamás sabrás lo que ese camino que has elegido te deparará. Quizá te vengan bien un par de consejos para dejar de tenerle miedo a la vida. Primero, es tu camino, tu reinventas tu forma de andar y caminar. Da igual que sepas o no sepas escalar montañas, o atravesar selvas. Puede que no tengas tu propia experiencia en eso pero... la tendrás, y aprenderás de ella, de una forma u otra.  No tengas miedo en deshacer lo andado, pues puede que esa marcha atrás y la elección de tu nuevo camino te lleve por mejores senderos que el que habías emprendido. No temas por las sombras, a fin de cuentas ves poco más o menos en la lejanía del futuro. Temer a fantasmas que aún no te han tocado es perder el tiempo. Y quizá lo más importante de todo... nunca dejes de caminar. Da igual en qué dirección pero... no dejes atraparte por las arenas movedizas del tedio o la rutina. Pues será entonces cuando estés realmente jodido.