Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas

miércoles, mayo 15, 2019

Las tres palabras más extrañas



Cuando pronuncio la palabra Futuro,
la primera sílaba pertenece ya al pasado. 

Cuando pronuncio la palabra Silencio, 
lo destruyo. 

Cuando pronuncio la palabra Nada, 
creo algo que no cabe en ninguna no-existencia. 



"Las tres palabras más extrañas. Poemario de Wislawa Szymborska"

domingo, abril 15, 2018

Tu recuerdo




            Tiempo ha pasado, desde que me diste de lado
Pero aún tu aroma no me he quitado.
Y los recuerdos, rapaces, destrozan mi mente,
bajo mi mirada atenta, cual cómplice silencioso que mira y consiente.
Pues son estos momentos los únicos en los que puedo devolverte a mi vida,
Porque aún que ya no estés, sigues presente.

Me miro al espejo, bajo el prisma de la desnudez de un niño
Y contemplo las heridas que me has dejado,
junto con las otras que el amor me ha brindado.
Toco impaciente esa cicatriz, tu cicatriz,
 la muesca de que una vez fui tuyo, de que te lo di todo pero que no fue suficiente.
Pues jamás supiste que es lo que querías, porqué me consumías.

Aparto los dedos temblorosos y observo mi cuerpo magullado,
Lleno de todas esas heridas de haber dado demasiado.
Siento el frío de tu ausencia, del fantasma del amor que se antoja escurridizo,
Cubriendo mis huesos y mi piel, entrando hasta el último pasadizo.
Conozco esa sensación. No es algo nuevo.

Te vuelvo a mirar una vez más, tan hermosa, tan fría,
Antes de apartarme del espejo del recuerdo, y seguir hacia delante
A seguir librando las batallas, que solo un loco soñador se atrevería,
Por el amor, lo único que una guerra valdría.

martes, febrero 13, 2018

Hacia adelante






            Mirar atrás nunca fue una opción.

Caminar hacia delante, aunque no se sepa el camino,
avanzar, aunque se esté herido,
vivir, aunque no se vea el sentido.

Y quizá así tal vez,
y solo tal vez,
se pueda aprender de la experiencia
puesto que lo importante no es el camino,
si no el haberlo recorrido.



martes, enero 24, 2017

Libre



Quería que supieras   
que mi daño es algo que solo yo elijo.


Que me dejo mecer por tus empujones         
como si fueran viento que me coloca lejos de ti                  
porque todas mis puertas están abiertas                   
y yo soy libre


Que el odio                
es el disfraz de una piel, el reverso de un cuerpo,                
y desde otro lugar                  
tu cara se intuye del revés,                
perdida                      
y no hay nada peor que sentirse olvidado                
dentro de uno mismo.


Que tus intentos de quebrarme el paso                     
solo consiguieron hacerme pisar más fuerte,                       
y cuanto más lejos te colocas            
más cerca estoy de mí misma.


Que quisiste taparme los ojos           
y hundirme                
pero mi mirada está más cerca del mar                    
que de tu suelo.                     
Y te lo repito:            
soy libre.


Que solo aquel que entiende mi silencio                  
merece mi palabra,                
y tú hace tiempo que dejaste de comprender           
que lo que difiere entre un hogar                  
y un sitio al que volver                      
es la puerta abierta.               
Tu puerta cerrada                  
es la entrada de mi casa.


Que quisiste quitarme todo              
y te quedaste sin mí.


Que mi risa fue tu risa                       
y entonces nuestras lágrimas fueron una,                
pero dejaron de hablar el mismo idioma                  
cuando tus carcajadas            
fueron balas contra mi pena,             
cuando tu tristeza                  
arremetió ahogada contra mi alegría.


Que siempre colocaré la verdad                   
frente a mis huellas,              
que no daré respuesta            
a quien no acepta mis preguntas,                  
que no iré a aquel lugar                     
en el que no me reconozca,               
que no daré la mano              
al que me señala con el dedo.


Que nunca me perdiste:                    
dejaste que me marchara,                  
que es la peor forma de abandono.               
Para el que se queda.             
Y ese será tu mayor castigo.


Pero no,                     
no diré nada que enturbie mi paz,     
que moleste la duna calmada            
que reside mi conciencia.


Mejor me voy            
sin decir nada que no sea un espacio hueco             
-lo que te mereces: nada-,                 
porque irse en silencio hace más ruido                    
que cualquiera de tus quejas.


Y yo ya he pasado de canción.




"Libre. Poemario de Elvira Sastre"